"Porque tú crees que el tiempo cura
y que las paredes tapan,
y no es verdad".
Federico García Lorca
¿Cuál es el acceso a lo real? ¿Qué lugar ocupa
lo “natural” en la sociedad tecnocrática? ¿Es simple materia prima como eslabón
sustancial de la producción de la maquina supercapitalista? ¿Después de la
muerte de Dios, el vacío dicho, solo será la ocupación técnica en nombre de la
divina globalización?
La actividad poética no puede ser otra, que
embestir lo real de mundo, la physis
de nombre, arrancar en brotes el sentido connatural y, diseminarlo por toda la
palabra. La representación de la presentación indecible del más acá, con el
artilugio, con el artefacto del más allá, metafísico por excelencia: el
sentido.
Nos dice Martín Heidegger: “La
lengua misma es poesía en el sentido esencial… La lengua trae por
primera vez al ente como un ente a lo abierto. Ahí donde el lenguaje
está ausente no hay ninguna apertura (Offenheit) del ente. En el
instante en que la lengua nombra el ente por vez primera, tal nombrar
hace aparecer al ente por primera vez. Este nombrar designa al ente para
su ser desde éste”.
El abismo, hoy campo yermo de concentración,
donde el humano se convoca para dar-se muerte sistemáticamente. Donación, que
de la deuda fundante, brinda castigo. Ayer, en algún tiempo, era poblado,
quería ser habitado como fértil campo. Mañana, será campo de batalla donde
enterrar a los hijos que aún no han nacido, pero que vendrán para habitar el
sentido-desierto-sin-sombra, lógicamente acuartelado.
La errática humanidad, no recuerda el aroma de
la tierra, que hace mucho tiempo dio con su abandono, y hoy se pregunta
convocante, por alguna salvación. No hay prohibición ni prescripción primera.
Solo, de la POÉTICA hacia la ÉTICA, danza lo mundano.

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